Las sociedades de capital

El texto refundido de la Ley de sociedades de capital

El Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) ha acabado con la dispersión de la normativa que hasta ahora regulaba las sociedades de capital y que generaba descoordinaciones, imperfecciones y lagunas respecto de las cuales doctrina y jurisprudencia ofrecían soluciones legales divergentes. La LSC incorpora el contenido de la sección IV del título I del libro II del Código de Comercio de 1885, relativa a las sociedades comanditarias por acciones; el Real Decreto Legislativo 1564/1989, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas; la Ley 2/1995, de 23 de marzo, de Sociedades de Responsabilidad Limitada; y el contenido del título X de la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores, relativo a las sociedades anónimas cotizadas. Estos tres tipos sociales –sociedad anónima, de responsabilidad limitada y comanditaria por acciones– se rigen ahora por esta norma.

La LSC contiene la totalidad de la regulación legal general de las sociedades de capital, con la única excepción de la derivada de la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles (LME), por cuanto que su contenido, al estar referido a toda clase de sociedades mercantiles, incluidas las personalistas, hubiera provocado incoherencias.
Tal y como señala la Exposición de Motivos del Real Decreto Legislativo 1/ 2010, la LSC nace con voluntad de provisionalidad, dado que, de una parte, en un futuro inmediato el legislador debe afrontar importantes reformas en esta materia tales como la ampliación de la dinámica de los deberes fiduciarios de los administradores, una más detallada regulación de las sociedades cotizadas y la creación de un derecho sustantivo de los grupos de sociedades a los que únicamente se hace referencia en el régimen de las cuentas consolidadas. De otra parte, se aspira a que la totalidad del derecho general de las sociedades mercantiles, incluido el aplicable a las sociedades personalistas, se contenga en un cuerpo legal unitario.

La Ley 25/2011, de 1 de agosto, de Reforma Parcial de la Ley de Sociedades de Capital y de Incorporación de la Directiva 2007/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de julio, sobre el ejercicio de determinados derechos de los accionistas de las sociedades cotizadas ha modificado la LSC. En cuanto a las sociedades de capital, la reforma tiene por objeto la reducción del coste de organización y funcionamiento, su modernización y la supresión de algunas de las diferencias más injustificadas entre el régimen de las sociedades anónimas y de las sociedades de responsabilidad limitada.

Las modificaciones no han acabado ahí, pues otras se han ido realizando en el Real Decreto-Ley 13/2010, o las Leyes 1/2012, 14/2013, 31/2014, o las más recientes 5/2015, de fomento de la financiación empresarial, 15/2015 de jurisdicción voluntaria y 22/2015 de auditoría de cuentas sin una unidad común de sentido. Esta forma de operar del legislador resulta criticable, pues introduce una enorme inseguridad jurídica en quienes aplican esta normativa.
La reforma operada por la Ley 31/2014, de 4 de diciembre, afectó básicamente al régimen de las sociedades cotizadas, pero también introduce importantes modificaciones en el régimen general de las sociedades de capital (p. ej., en materia de impugnación de acuerdos, de remuneración de administradores, etc.).

Por su parte, el anteproyecto de Código mercantil realiza una regulación unitaria de las sociedades de capital dentro del propio código, modificando de nuevo algunas de las opciones realizadas en las reformas legales anteriores (y recogiendo las novedades que introduce el Proyecto de Ley antes referido).

  • Abogado
    Ruyman García Castro

    Colegiado n° 44.750 del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona
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